Aquí también los tenemos, pero no tan analistas, son mas bien opacos y de perversas ideas, bajos instintos y placeres mundanos, que censuran y recriminan; creyéndose revolucionarios luchadores sociales, y aprovechan la ignorancia y la torpeza del líder (¿?) fundamental de la revolución, para su cuarto de hora estelar.
Pero y ¿cual revolución?, ¿de que es lo que se habla cuando desde hace nueve años nos lo machacan a diario en prensa, radio, televisión y cine, con eso de, la revolución bonita o la revolución bolivariana o la del siglo XXI?
Tengo entendido que “revolución”, es un cambio o transformación profundo y radical respecto a un pasado inmediato. Que las hay políticas, sociales, económicas, sexuales, liberales, científicas, industriales, agrícolas y ahora hasta informáticas.
¿Que se ha cambiado en venezuela para llamar a lo que se supone se ha transformado, revolución y no populismo malversador?
Y la respuesta es, nada.
Revolución hubiera sido, crear una universidad del petróleo en donde todos los gerentes, obreros y empleados de la industria, sin distingos, tuvieran la posibilidad de ampliar sus horizontes y profesionalizarse. Y no el dar al trasto con la empresa petrolera, eliminando la meritocrácia y politizando la carnetización solidaria con una denigrante ideología importada. Llevando a pdvsa a la quiebra. Y con ella al país.
Revolución hubiera sido apoyar al gremio medico y dotarlos de mejores sueldos y garantías, de hospitales, medicinas y equipos, creando en todo el territorio un sistema de salud sólido, social y real. Y no el pisotearlos trayendo a matasanos cubanos que curan con potingues y fetichismo, esperando el momento para desertar y abandonarnos, mientras nos consumimos en antiguas enfermedades que sabíamos desaparecidas como las paperas, el dengue, la malaria.
Revolución hubiera sido dar seguridad económica, social y tecnológica a los productores del campo, sean hacendados o campesinos para impulsar una política agroindustrial fortalecida con el poder emulsionante del dinero petrolero, creando empleos reales y con visión de futuro, consolidando así, la independencia agroalimentaria del país con posibilidades hasta de exportar sus productos, convirtiéndonos en potencia sustentable y no solo petrolera. Y no mancillar la inteligencia del pueblo, proponiendo el regreso del conuco, los gallineros verticales y el trueque como base fundamental para alimentar a la nación.
Revolución hubiera sido unificar a los profesionales de la arquitectura y la ingeniería, a administradores y gerentes, empresas contratistas y a la gran población desempleada del país, ese 80 % que pululan en los barrios, para crear un programa coherente de vivienda social, destinado a eliminar los ranchos del territorio nacional, dotando de vivienda decente y digna a todos los moradores de este terruño nuestro. Y no, el haber dilapidado multimillonarias sumas de dinero enriqueciendo bolsillos inescrupulosos para terminar construyendo solo 260 mil viviendas en nueve años.
Revolución hubiera sido respaldar, sustentar y afirmar un sistema educativo integral, arte y tecnología, ciencia y humanismo; un plan de educación primaria, secundaria, técnica y universitaria, educación para adultos y de la tercera edad, construyendo escuelas, laboratorios, institutos educacionales, universidades, centros polideportivos e incrementado los sueldos y demás beneficios a maestros y profesores, para la emancipación cultural e intelectual del pueblo. Y no el querer imponer a fuego y fusil una ideología importada y antinatural para el pueblo venezolano, obligándolo a idolatrar a aventureros oportunistas.
Revolución hubiera sido amparar las empresas e inversionistas privados para la generación de empleos, creando asociaciones estratégicas, leyes y reglas de juego claras y precisas que induzcan al crecimiento industrial e inversión con los grandes capitales del mundo. Y no el perseguir al inversionista privado como un acaparador y criminal por querer redituar su inversión, sepultándolo en leyes absurdas y lastrosas, que lo obligan a rendirse y quebrar, aumentando el desempleo.
Revolución, no es insultar, agredir o vestirse de rojo; regalar dinero, pasearse con naomi o la paisa piedad y mascar coca en tv; reunirse con evo, correa, ortega y marulanda, para arrodillarse y besarle el trasero a fidel; corromper las instituciones publicas para hacer su voluntad; utilizar las fuerzas armadas para someter y amagar al pueblo cansado de tanto abuso y terror; viajar por el mundo con más de quinientos acompañantes y llegar al país sin negocios ni futuro; intervenir a meletinazos dolarizados para comprar voluntades, generar zozobra y deslealtades queriendo manipular la región.
¿Revolución? Luchar a brazo partido por una idea propia, nacionalista, vernácula, de su más profundo ser. Y no por una recogida en la calle que ya fue masticada y escupida por millones antes que usted. Y que se ha demostrado, no ha servido de nada.
¿Me habla de revolución? ¿Cual?
VM
8 II 2008